En Cuba siempre hay presos políticos

09 Jan En Cuba siempre hay presos políticos

En la Cuba de los hermanos Castro siempre hay presos políticos para:

  • Negociar su liberación con otros países.
  • Regalar como un ramo de rosas a políticos amigos que vienen a la isla a rendirle pleitesía a la dictadura totalitaria más longeva del continente.
  • Amedrentar a un pueblo que sufre la falta de pan y libertad.

Hace ya más de 35 años, allá por 1978, Cuba y Estados Unidos negociaron la liberación de 3,600 presos políticos. Después armaron un diálogo entre exiliados —muchos simpatizantes del gobierno cubano— para esconder las negociaciones secretas.

Y era justo que Cuba liberara a esos presos políticos. Después de todo, el presidente Jimmy Carter magnánimamente había decidido abrir una Sección de Intereses en La Habana y permitir que Cuba hiciera lo mismo en Washington, D.C.

En aquel entonces Fidel Castro dijo que había liberado a todos los presos políticos en Cuba, pero como siempre, mentía. Los hechos lo demostrarían.

Andrés Vargas Gómez, nieto de Máximo Gómez, uno de los héroes de la guerra de independencia, fue liberado el 25 de diciembre de 1982. Pero no lo dejaron salir de Cuba. Fue Jesse Jackson, el activista por los derechos civiles en Estados Unidos, quien le pidiera a Castro que le permitiese salir de Cuba. Vargas Gómez y otros 25 presos políticos llegaron a Washington con el Rev. Jackson el 28 de junio de 1984.

No fue el único, ni el último.

Pero a la vez que Cuba les abría las puertas de sus mazmorras a los presos políticos históricos, los gendarmes de la Seguridad del Estado en Cuba se las abrían a otros que arrestaban porque se atrevían a desafiar al régimen.

El incidente más notorio ocurrió en la primavera del 2003, cuando 75 disidentes fueron encarcelados. Uno de ellos era José Daniel Ferrer, el coordinador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).

Las organizaciones de derechos humanos en todas partes del mundo protestaron por el arresto de estos disidentes al igual que lo hicieron los gobiernos europeos y Estados Unidos. Pero Fidel Castro —quien todavía mandaba en Cuba— no le prestó atención a los reclamos internacionales.

Años después la Iglesia Católica en Cuba intercedió para que los detenidos en el 2003 fuesen liberados y deportados a España. Algunos, como Ferrer, se negaron a salir del país. Ellos no fueron puestos en libertad hasta el 2011.

En el 2008 Fidel Castro se enfermó y le entregó las riendas del poder a Raúl. Muchos dicen que Cuba bajo Raúl ha cambiado, que es menos sanguinario, que tiene ideas nuevas, que quiere modernizar el país.

Pero la represión en la isla no merma. Las Damas de Blanco, que caminan en silencio con gladiolos en la mano después de la misas dominicales, son golpeadas por agentes de la seguridad del estado y detenidas frecuentemente. Lo mismo ocurre con todos los disidentes.

Oswaldo Payá, quien recogiera más de 25 mil firmas para el Proyecto Varela que pedía a la Asamblea Nacional una transición democrática y pacífica en la isla, murió en un misterioso accidente en el 2012. Angel Carromero, el político español que lo acompañaba, dice que el auto en que ellos viajaban fue embestido hasta estrellarlo contra un árbol. Payá murió y Cuba se quitó un problema de arriba.

Esa es la Cuba con la cual el presidente Barack Obama quiere tener relaciones diplomáticas. Una Cuba en la cual Raúl Castro dice muy claramente que el único sistema que va a permitir es el comunismo. Y como para enfatizar su punto de vista, después del acuerdo con Obama ha arrestado a varias docenas de disidentes. (Desde que Estados Unidos comenzó a negociar este acuerdo con Cuba hace 18 meses, el gobierno cubano ha arrestado a más de 13,000 disidentes).

En Cuba no se permiten empresas privadas. Todos los negocios de empresas extranjeras tienen que hacerse en sociedad con el gobierno cubano. El gobierno cubano contrata a los empleados, y les paga una mínima fracción de lo que pagan las empresas extranjeras. Hay que admitirlo; es la esclavitud en el Siglo XXI.

Roberta Jacobson, la subsecretaria de estado para el Hemisferio Occidental, que negociara el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, dice que los derechos humanos son parte de las conversaciones pero no un impedimento al acuerdo.

Ya los presidentes Obama y Castro tienen bien cocido este plato. El único consuelo es que el Congreso no va a levantar las sanciones impuestas por las Ley Helms-Burton que fortalece el embargo comercial a Cuba. Eso es seguro.

Lo único que queda por ver es ver si el Congreso Republicano limita aún más —o impide— lo que el presidente estadounidense quiere hacer.

Guillermo Martinez
guimar123@gmail.com

Guillermo Martinez is a journalist residing in South Florida. His Twitter is @g_martinez123.

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  • user1
    Posted at 15:07h, 14 June Reply

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