01 Jan

Mamá cumple 100 años es el título de una película del cineasta español Carlos Saura que tuvo gran éxito en Cuba. La abuela va cumplir 100 años y todos los miembros de la familia van a reunirse con ella para felicitarla, pero realmente desean que muera para vender la finca y salir así de la ruina en la que se hallan.

Nominada al Oscar en 1979 como mejor película extranjera, el título es un buen símil del caso cubano: “Papá-Estado” socialista llega a la tercera edad. Todo el país espera que muera para salir de la pobreza y la falta de libertades.

Hoy, primer día de 2019, la élite dictatorial celebra los 60 años de la revolución que convirtió a Cuba en otro Haití, luego de haber estado junto con Argentina y Uruguay entre las naciones con mayor nivel de vida en Latinoamérica.

Pero el pueblo de a pie nada ha celebrado y sí se lamenta de este período que ha durado ya cuatro años más que los 56 de la república “burguesa”. Dos hermanos han gobernado más tiempo que los ocho presidentes elegidos democráticamente desde 1902 hasta 1952, sumando además dos dictaduras y mandatarios por breve tiempo entre 1933 y 1940, cuando el general Fulgencio Batista ostentaba el verdadero poder.

‘Ha muerto el rey, viva el rey’

Todo comenzó el primero de enero de 1959 cuando el dictador Batista huyó del país. Poco tiempo antes, cuando ya el ejército estaba en franca desbandada, fue que Fidel Castro bajó de las montañas en las que estuvo dos años bien guarecido en su comandancia, acompañado por su secretaria-confidente, Celia Sánchez.

Porque Castro I fue un jefe guerrillero “diferente”. Tuvo su pareja femenina todo el tiempo, buena comida, excelentes tabacos, una biblioteca, una emisora de radio a su lado para hacer propaganda, y recibía a periodistas extranjeros, incluso a alguno de The New York Times, a quien mintió sin pudor alguno.

El Comandante recorrió el país por carretera desde Santiago de Cuba hasta La Habana. Quienes lo vitoreaban no tenían idea de que presenciaban el relevo de un dictador por otro que sería el campeón mundial de los tiranos en la historia moderna y que implantaría la peor y más larga autocracia de las Américas.

En aquel recorrido de Fidel se cumplía la frase de “Ha muerto el rey, viva el rey”, que adaptada a Cuba significó “El dictador huyó, viva el dictador”.

El récord universal de 52 años como dictador lo alcanzó Castro en 2011 al cesar como Primer secretario del PCC. En 2007 había destronado a Kim Il Sun (48 años en el poder), anterior campeón. Solo otros dos déspotas se acercaron al dueto Castro-Kim: el libio Muammar Gadafi (42 años) y el albano Enver Hoxha (40).

¿Cuántas dictaduras sexagenarias ha habido en la era moderna?

En la era moderna son seis las dictaduras de 60 años o más, todas comunistas. En Europa estuvo la soviética durante 74 años (1917-1991). Asia, con cuatro, es la campeona y en ello cuenta que en China, Corea, Vietnam y Japón ha prevalecido durante siglos una cultura confuciana del poder que prioriza el culto a una autoridad fuerte (el Estado) y la armonía social por encima de las libertades individuales, la separación de poderes, y los derechos humanos. La dictadura comunista de China tiene casi 70 años (desde 1949). Las de Vietnam y Corea del Norte tienen 75, y la de Mongolia duró 66, hasta 1990.

En América Latina las tiranías más cercanas a la castrista fueron la de los Somoza en Nicaragua, 43 años (1936-1979), y la de Alfredo Stroessner en Paraguay, 35 años (1954-1989).

Fidel dejó muy atrás a los más célebres autócratas del siglo XX, como Stalin (29 años en el poder), Franco (36), Mao (27), Mussolini (22), Tito (35), Ho Chi Mihn (24), Oliveira Salazar (36), Mobutu, (32), Mugabe (37), Trujillo (31), Pinochet (17), Porfirio Díaz (31), “Papá Doc” Duvalier (14), Sukarno (22), Ceausescu (24), El Asad (30), Mubarak (30) y Somoza padre (20), por solo citar algunos.

‘No me interesa el poder…’ ‘No somos ni seremos comunistas…’

Cuando el Comandante llegó a La Habana dijo a la prensa: “Yo no soy un aspirante a Presidente de la República”. “No me interesa el poder”. En la Sierra Maestra le había dicho al periodista de The New York Times Herbert Matthews, en febrero de 1957: “Después de la victoria quiero regresar a mi pueblo a continuar con mi carrera de abogado”.

El 13 de enero de 1959, en el Club de Leones de La Habana, “aclaró” molesto a los medios: “No somos ni seremos comunistas. Nuestra revolución es genuinamente democrática, genuinamente cubana”. Antes, en mayo de 1958 en la Sierra Maestra, había asegurado: “No he sido nunca, ni soy comunista […] nunca ha hablado el Movimiento 26 de julio de socializar o nacionalizar la industria. Ese es sencillamente un temor estúpido hacia nuestra revolución”, “nuestra filosofía política es la de la democracia representativa”.

La revolución nació ya tinta en sangre. En las montañas orientales, según el investigador Armando M. Lago, en 1957 hubo 46 fusilamientos de campesinos y combatientes, y 49 en 1958, varios de ellos ejecutados por el Che Guevara, quien en una carta le confesó a su padre: “me gusta matar”. Ninguno tuvo el debido proceso. Fueron crímenes de guerra.

Al instalarse los Castro en el poder se desató una verdadera orgía vampírica. Según María Werlau, directora de Archivo Cuba, el régimen ha causado la muerte de 7.899 personas, de los cuales 3.084 fueron fusiladas. Cientos de miles han sido encarcelados o internados en campos de trabajo forzoso.

Dinastía marxista, envidia de autócratas

Lo peor, Fidel Castro creó una dinastía. El 16 de octubre de 1959 nombró a su hermano Raúl ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y número dos del país. Le pasó así por encima a Camilo Cienfuegos, el héroe más destacado en la guerra (Raúl apenas combatió), pero que por su gran popularidad era un rival muy peligroso. 12 días después, Camilo “desapareció”.

En 1962 Fidel creó el cargo de Vice Primer Ministro, luego en 1965 inventó el de Segundo Secretario del PCC (nunca existió en otro país comunista), y en 1976 el de Primer Vicepresidente del país. Todos exclusivos para su hermano. La dinastía se materializó en 2006. Castro I enfermó y le entregó el poder a Castro II.

Esa “familia real” marxista que Marx no se imaginó y es la envidia de los autócratas de vocación, gana por goleada a los 21 años de la monarquía haitiana (1804-1806, 1811-1820, 1849-1859), los dos imperios en México (Iturbide 1822-1823, y Maximiliano 1864-1867), los 46 años de los Somoza (1933-1979), y los 29 años de los Duvalier en Haití (1957-1986).

En cuanto al cataclismo social, económico, humanístico, antropológico y psicológico causado por la sexagenaria tiranía, ello es tema para otro artículo. Pero pueden adelantarse algunos de esos “logros de la revolución”:

1.- Convirtió a Cuba en uno de los países más pobres de Occidente; 2.- Tiene una cartilla de racionamiento de alimentos desde hace 56 años; 3.- Es el Gobierno de América que más nacionales ha fusilado, asesinado, encarcelado, torturado, hostigado; 4.- Llevar encima la Declaración Universal de los Derechos Humanos es un delito; 5.- Hace 70 años que no hay elecciones democráticas; 6- Envió 500.000 cubanos a combatir en otros continentes; 10.000 murieron; 7.- Sus nacionales no pueden tener capital, ni invertirlo; 8.-Su economía solo sobrevive con dinero regalado desde el extranjero; 9.-De imán de inmigrantes, el país devino emisor gigante de emigrantes.

Esas son algunas razones –escogidas al azar— por las cuales los cubanos en la Isla no van a celebrar el próximo Día de Año Nuevo.

Modesto Arocha
marocha@alexlib.com
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